9.7.04
Por qué a veces te odio
Vladimir: ¿Te he dejado alguna vez?
Estragon: Me has dejado marchar.
Estragon: Me has dejado marchar.
Busco a Vladimir
"¡No me toques! ¡No me preguntes nada! ¡No me digas nada! ¡Quédate conmigo!"
8.7.04
Consuelo
"Ibas a ser ciega, y Dios te dio esos ojos"
Nombres
Le conocí en una bar. Lo que más me llamó la atención en él, aunque intentaba disimularlo apoyándose con nerviosismo en la barra, fue un inmenso tatuaje en su antebrazo derecho que ponía "Isabel".
Me preguntó mi nombre.
- Isabel.
Ahora, seis meses después, quiere casarse conmigo.
¿Debo decirle que me llamo Joaquina?
Me preguntó mi nombre.
- Isabel.
Ahora, seis meses después, quiere casarse conmigo.
¿Debo decirle que me llamo Joaquina?
7.7.04
Madre
En lugar de hablarnos de Caperucita, ella nos contaba cuentos de Cortázar.
Ella nos dejaba pintar flores en las paredes de casa.
"Tú, que al igual que las alondras..."
El día de mi cumpleaños, ella se cubrió con una manta de colores.
- Aquí debajo tengo el animal más fabuloso que jamás hayáis visto. Es un ejemplar único en el mundo.
Una a una mis amigas fueron pasando, intrigadas, bajo la manta.
Por fin me llegó el turno.
En las tinieblas, ella sostenía un espejo de mano. Me mostró mi propia imagen.
Mamá: tú eres la mujer del reflejo.
Ella nos dejaba pintar flores en las paredes de casa.
"Tú, que al igual que las alondras..."
El día de mi cumpleaños, ella se cubrió con una manta de colores.
- Aquí debajo tengo el animal más fabuloso que jamás hayáis visto. Es un ejemplar único en el mundo.
Una a una mis amigas fueron pasando, intrigadas, bajo la manta.
Por fin me llegó el turno.
En las tinieblas, ella sostenía un espejo de mano. Me mostró mi propia imagen.
Mamá: tú eres la mujer del reflejo.
28.6.04
Piscina
A la orilla de la piscina, los dos amigos se entretenían en la lección de anatomía femenina que les brindaba el día veraniego.
- La mujer más memorable de mi vida fue una vecina que tuve hace años. Solía pasar las tardes en mi apartamento, tocando con fruición la guitarra. Vivía con su abuela, que como sufría jaquecas no la permitía tocar en casa. Cuando se aburría del instrumento venía a mí y me pedía como un gatito que le hiciera el amor. ¡Cómo iba a negarme! Era muy bella. Tenía la piel más suave que haya tocado nunca.
- La que más huella me dejó a mí también sabía tocar la guitarra. Recuerdo sobre todo sus piernas, larguísimas y muy fuertes, perfectamente torneadas. Nunca olvidaré cómo me rodeaba con ellas... Fue la mejor amante que tuve nunca. Algunas veces vinimos a esta piscina. Podía pasarse horas y horas dentro del agua. Cuando se cansaba se ponía a fabricar sandalias con esparto y cuentas de colores. Le gustaba hacerse su propia ropa. No sé qué sería de ella.
A pocos metros de ellos una mujer salió del agua. Su rostro era bello, aunque en el gesto exhibía el amargor de los años. La peor parte del declive inherente al paso del tiempo se la llevaban su espalda, caída, y los muslos, minados por la celulitis. Sin reparar en los dos amigos, se calzó unas sandalias de tiras y se alejó del borde de la piscina.
Ninguno quiso reconocerla.
- La mujer más memorable de mi vida fue una vecina que tuve hace años. Solía pasar las tardes en mi apartamento, tocando con fruición la guitarra. Vivía con su abuela, que como sufría jaquecas no la permitía tocar en casa. Cuando se aburría del instrumento venía a mí y me pedía como un gatito que le hiciera el amor. ¡Cómo iba a negarme! Era muy bella. Tenía la piel más suave que haya tocado nunca.
- La que más huella me dejó a mí también sabía tocar la guitarra. Recuerdo sobre todo sus piernas, larguísimas y muy fuertes, perfectamente torneadas. Nunca olvidaré cómo me rodeaba con ellas... Fue la mejor amante que tuve nunca. Algunas veces vinimos a esta piscina. Podía pasarse horas y horas dentro del agua. Cuando se cansaba se ponía a fabricar sandalias con esparto y cuentas de colores. Le gustaba hacerse su propia ropa. No sé qué sería de ella.
A pocos metros de ellos una mujer salió del agua. Su rostro era bello, aunque en el gesto exhibía el amargor de los años. La peor parte del declive inherente al paso del tiempo se la llevaban su espalda, caída, y los muslos, minados por la celulitis. Sin reparar en los dos amigos, se calzó unas sandalias de tiras y se alejó del borde de la piscina.
Ninguno quiso reconocerla.
Canciones favoritas
Golondrinas.
La música caótica que emerge del conservatorio.
Piscina vacía, domingo por la tarde.
Los niños de parvulario en la hora del recreo.
Las campanas de San Isidoro.
Él, canturreando en la cocina.
"Bote de Colón", de Alaska y los Pegamoides.
La música caótica que emerge del conservatorio.
Piscina vacía, domingo por la tarde.
Los niños de parvulario en la hora del recreo.
Las campanas de San Isidoro.
Él, canturreando en la cocina.
"Bote de Colón", de Alaska y los Pegamoides.
ADVERTENCIA
El CHALECO REFLECTANTE que es obligatorio tener en todos los automóviles a partir de este mes,
(No está de más decirlo, créanme)
NO ES NECESARIO LLEVARLO PUESTO DURANTE LA CONDUCCIÓN
(No está de más decirlo, créanme)
25.6.04
Marchándose (¿Fin?)
Me dio vergüenza que me encontrara aquí otra vez, pero ni por un momento se me ocurrió volver a mi casa. Así que, antes de que regresara de la oficina, me escondí en el armario de los trastos con todos mis enseres.
Son casi las 12 de la noche. Ya no oigo el televisor en el salón. Lo ha apagado y se va a la cama, seguramente.
Y el lunes se muda de apartamento...
Son casi las 12 de la noche. Ya no oigo el televisor en el salón. Lo ha apagado y se va a la cama, seguramente.
Y el lunes se muda de apartamento...
24.6.04
El más allá de las telecomunicaciones (2)
Aún más:
¿a dónde va el blog cuando uno se muere?
¿a dónde va el blog cuando uno se muere?
Monsieur le Facteur
Mi primer amor fue el lechero de mi pueblo. Dos veces por semana pasaba por casa, y en esas ocasiones me escondía bajo la mesa de la cocina y contemplaba fascinada el proceso de trasvase del líquido blanco.
Luego el lechero se convirtió en policía municipal.
Entonces trasladé mi interés hacia los butaneros. ¡Qué espaldas! ¡Qué uniformes tan atrevidos...!
Los electricistas, reparadores de persianas, fontaneros y técnicos de electrodomésticos nunca consiguieron igualar aquella fruición mía por el lechero pero, de todos modos, vivía sus eventuales intromisiones en mi vida privada con auténtica emoción. ¿Me sorprenderían en ropa interior? ¿Habría algún detalle de mi vida doméstica que les pudiera volver locos?
Hace un año me casé con un concejal. Le envían muchos documentos certificados a casa, y como por las mañanas él trabaja, yo tengo que firmar el comprobante. Mi marido y yo compartimos un apellido, así que le he dicho al cartero (siempre viene el mismo, un chavalito joven, con ojos como de egipcio antiguo) que soy sobrina del destinatario. No sé si se lo cree, pero sonríe y traga. Ah, Monsieur le Facteur...
Luego el lechero se convirtió en policía municipal.
Entonces trasladé mi interés hacia los butaneros. ¡Qué espaldas! ¡Qué uniformes tan atrevidos...!
Los electricistas, reparadores de persianas, fontaneros y técnicos de electrodomésticos nunca consiguieron igualar aquella fruición mía por el lechero pero, de todos modos, vivía sus eventuales intromisiones en mi vida privada con auténtica emoción. ¿Me sorprenderían en ropa interior? ¿Habría algún detalle de mi vida doméstica que les pudiera volver locos?
Hace un año me casé con un concejal. Le envían muchos documentos certificados a casa, y como por las mañanas él trabaja, yo tengo que firmar el comprobante. Mi marido y yo compartimos un apellido, así que le he dicho al cartero (siempre viene el mismo, un chavalito joven, con ojos como de egipcio antiguo) que soy sobrina del destinatario. No sé si se lo cree, pero sonríe y traga. Ah, Monsieur le Facteur...
Marchándose (4)
Dice que ya soy como Bartleby.
Que dentro de poco tendrá que mudarse de su propia casa, como el jefe de Bartleby tuvo que mudarse de oficina.
Pero lo dice riéndose. Me quiere, no puede disimularlo.
Que dentro de poco tendrá que mudarse de su propia casa, como el jefe de Bartleby tuvo que mudarse de oficina.
Pero lo dice riéndose. Me quiere, no puede disimularlo.
23.6.04
El más allá de las telecomunicaciones
¿A dónde va el móvil cuando uno se muere?
Marchándose (3)
Esta vez me encontró en la bañera.
- ¡No me digas! ¡Los geos han tomado la ciudad! ¡Hay una explosión de gramínea en torno a tu casa! ¡Un tornado se acerca por el sur! ¡Una bandada de turistas japoneses ha saturado todos los trenes...!
Con jabón en los ojos, sólo alcancé a decir:
- Exactamente...
Luego vimos una película sobre un niño ciego que cultivaba bonsáis. Pero nos dormimos antes del final.
- ¡No me digas! ¡Los geos han tomado la ciudad! ¡Hay una explosión de gramínea en torno a tu casa! ¡Un tornado se acerca por el sur! ¡Una bandada de turistas japoneses ha saturado todos los trenes...!
Con jabón en los ojos, sólo alcancé a decir:
- Exactamente...
Luego vimos una película sobre un niño ciego que cultivaba bonsáis. Pero nos dormimos antes del final.